Se trata de un grupo de adolescentes sicarios al servicio del Cártel del Noreste; su firma luego de un tiroteo son restos de sopa Maruchan

Redacción

Para algunos son la sensación en redes sociales debido a lo que consideran osadía: bailar mientras disparan sus rifles. Se trata de una de las caras más crueles del narcotráfico en México, pues no son más que adolescentes al servicio del Cártel del Noreste.

Desde hace días se puede ver en diversas redes un video en el que aparecen algunos jóvenes quienes, abrazados a sus acompañantes o a un rifle, bailan al ritmo de la música que producen los disparos.

Ellos son “Los Marucheros”, un grupo de adolescentes sicarios que fueron enlistados por dicha agrupación criminal dedicada al trasiego de enervantes y que tiene sus operaciones principalmente en el estado de Tamaulipas.

Según la información publicada en el sitio web de Vanguardia, este grupo de jóvenes se dedica a patrullar calles y son considerados como el grupo de menor poder dentro de una organización del narcotráfico en México.

Su nombre, señala el sitio web, se debe a que para sus empleadores sus vidas valen lo mismo que un paquete de sopa instantánea, su principal alimento.

Participan activamente deteniendo a supuestos vehículos enemigos colocando “ponchallantas” y en ocasiones a disparos.

Como si fuera su firma, entre los caídos en las balaceras siempre se encuentran restos de sopa Maruchan. Incluso en los informes policiales consta que, luego de un enfrentamiento, es común encontrar siempre restos de sopa de la misma marca.

Juan Martínez Pérez, de la Red por los Derechos de la Infancia en México, señala que “Muchos de ellos están fuera de la escuela con dinámicas familiares muy complicadas, esencialmente sobreviven en escenarios del crimen organizado, en los territorios que controlan, donde deciden las dinámicas cotidianas. Son la estampa de la desprotección, niños reclutados por el crimen organizado ante la ausencia del Estado”.

 

Nadie te lo cuenta

Informes de diversos organismos nacionales e internacionales han alertado que la niñez de México es uno de los grupos más vulnerables a diversas formas de violencia, así como ver vulnerados sus derechos a manos de los cárteles de la droga.

Según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se estima que en 2015 30 mil niños y niñas participaban activamente dentro de grupos criminales realizando diversas tareas.

Tres años más tarde la cifra se elevaba hasta 460 mil, según las cifras del propio Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En su estudio “Violencia, Niñez y Crimen Organizado”, la CIDH detalla que los niños sin integrados a los cárteles de la droga a partir de los 10 y 11 años, quienes son puestos a cargo de traficantes de armas, droga o personas, donde aprenden a realizar asaltos y hasta secuestros.

Los Zetas y el Cártel del Golfo

Según informes del propio gobierno federal, las principales detenciones realizadas en 2012 se realizaban entre miembros de estos dos cárteles, las cuales en su mayoría eran producto de enfrentamientos entre sicarios y fuerzas del orden.

La CIDH señala que los niños son utilizados por estos grupos debido a que son considerados intercambiables y prescindibles, por lo que les encargan misiones de mayor riesgo.

«Muchos de los niños, niñas y adolescentes, en especial los que se dedican al narcomenudeo, son ellos mismos consumidores de drogas; la dependencia de la droga es una de las estrategias de los narcotraficantes para captar a nuevos niños y adolescentes para el microtráfico a través de su consumo y adicción», señala el organismo.

Con información de Vanguardia