La discriminación hacia las mujeres que deciden criar solas a sus hijos viene desde la propia familia y se extiende por todos los estratos sociales

Elier Lizárraga

Culiacán, Sin.- Para Angelina nunca representó algo malo ser madre soltera. Desde que quedó embarazada a los 25 años se sintió muy feliz y contó con el apoyo de toda su familia, pero cuando decidió pedir la ayuda del padre fue que el mundo se volteó en su contra.

Si bien al principio había tenido apoyo, cuando decidió ver los derechos de su hijo, cuatro años más tarde, nadie vio con agrado esa decisión.

“Todos me decían que si por qué hasta entonces y no desde el principio, que su padre había decidido no tenerlo, pero las cosas se dieron cuando se tenían que dar. Pero mi posición siempre fue que estaba viendo por los derechos de mi hijo, no por los míos”

Angelina Arellano trabaja defendiendo los derechos de las mujeres y es activista. No tenía problemas criando ella sola a su hijo, pero un día decidió que no podía ser incongruente con lo que defendía y desde entonces se acercó al padre de su hijo para que este contribuyera con lo que por ley le corresponde.

Desde hace seis años, el padre de su hijo contribuye con todo lo que este necesita. Si bien fue difícil, Angelina logró negociar con él y que se hiciera cargo de las responsabilidades que le corresponden, aunque al principio la familia de ella se oponía.

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“En este periodo ha habido gente que siempre me dice que si por qué no me consigo un marido que me mantenga a ti y a tu hijo, o ‘ya no sufras’. La gente viene y te bombardea de información, de qué debes hacer y cómo lo debes hacer, y quieren obligarte a que formes una familia tradicional”

Pero nunca falta la ocasional sugerencia para que busque una pareja que la mantenga y se haga cargo de ella, incluso quienes creen que sufre por su condición de madre soltera.

Siempre ha sido objeto de críticas ya que muchos todavía ven mal que sea madre soltera y viva sola con su hijo. Incluso los hombres creen que, porque es madre soltera necesita su afecto y protección.

“Te ven sola y buscan cualquier recoveco para poder meterse en tu vida, hacerte ver que ellos son tu salvación”, lamentó.

Intentos fallidos

Angie, como la conocen sus amigos, tuvo dos relaciones sentimentales más después de que naciera su hijo: una duró dos años y la más larga duró seis, incluso estuvo casada. Pero en la relación más larga cometió, según ella, su error más grande.

“Él llegó a mi casa con sus maletas y su computadora. En un momento nos tuvimos que ir a Jalisco y fue cuando cometí mi más grande error. Dejé todo para apoyarlo, nos íbamos a casar, pero pasaron muchas cosas. Me tuvieron que operar de emergencia y a partir de ese momento él cambió conmigo y yo, por resonancia, cambié con él. Ahí empezamos a tener muchos problemas y tomamos la decisión de separarnos”.

“Cuando estás en la escuela todas son mamás con esposos. Todas te ven como la mujer fácil, que está disponible para todos los hombres porque está soltera y ya es mamá”

En ese mismo periodo, Angie se quedó sin trabajo por unos meses y tuvo que adoptar el rol de una mujer tradicional: mientras su pareja era quien se hacía cargo de los gastos, ella se ocupaba de las labores domésticas, lo que le causó gran frustración.

“Yo sentía que, como él estaba apoyando, yo tenía que hacer algo para sentirme productiva. Intentaba ser ‘normal’ y hacía la limpieza de la casa, la comida, pero llegó un punto en el que me agobiaba porque tenía que cumplir con un rol por el solo hecho de que el hombre está proveyendo”, recordó.

Discriminación múltiple

Angelina ha sido juzgada a todos los niveles: desde otras mamás en la escuela de hijo hasta su propia familia.

Incluso en los bares, en la calle, se siente juzgada desde el momento en que las personas se enteran de que ella sola ha criado a su hijo, como si ello la pusiera en una posición de vulnerabilidad y necesitara el apoyo de un hombre para salir adelante.

En su familia no faltan los consejos de qué hacer para conseguir un hombre que la saque de apuros, como si el problema en su vida fuera ser madre soltera.

Como ella, miles de mujeres en Sinaloa son vistas como fáciles, necesitadas, “luchonas” y son víctimas de una discriminación multifactorial que empieza desde su propia familia y escala por todos los estratos sociales.

Pero como ella también son miles de mujeres quienes sacan adelante a sus hijos sin una figura paterna que, al final del día, termina siendo la única opción viable debido a esa discriminación.