Desde noviembre, la fracción del Cártel de Sinaloa de “Los Chapitos” mantiene un conflicto contra el Mayo Zambada por el control del norte de Culiacán

Redacción

Culiacán, Sin.- Su nombre, Néstor Isidro García, o Néstor Ernesto Pérez Salas, puede no decirte mucho si lo escuchas así nada más, pero el sobrenombre de el Nini o el 09 es bien conocido: se trata de uno de los jefes de sicarios que tienen en jaque a las autoridades en Culiacán.

Originario de la comunidad de Aguacaliente de Gárate, en la sindicatura de Tepuche, es el jefe de sicarios al servicio de los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, “Los Chapitos”, y se disputa el control de su plaza con el Ruso.

El combate no ha sido cruel con los pobladores de la zona: han dejado una estela de más de 20 muertes en la zona en las últimas semanas, a las cuales las autoridades únicamente se han dedicado a seguirle el rastro, sin lograr detenciones ni aplicar acciones para que la violencia baje en la zona.

Si bien el rostro de el Nini no es tan conocido, sí lo son sus acciones. En redes sociales o en YouTube hay múltiples narcocorridos en los que se cuenta cómo sirve de seguridad para Alfredo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín Guzmán Loera.

Es sabido que “Los Chapitos” le confiaron no solo su seguridad a el Nini, sino el control de la plaza de Culiacán.

Disputa

El conflicto inicial de la disputa contra el Ruso vino después del llamado Jueves Negro, cuando el gobierno federal, en un operativo fallido, capturo a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, y lo liberó luego de que sicarios tomaran toda la ciudad y amenazaran con asesinar a militares.

Semanas después, se reportaron una serie de tiroteos en la zona norte de Culiacán que las autoridades desestimaron. Sin embargo, la población desde entonces reportaba ya que se trataba de sicarios de el Ruso enfrentándose contra la fracción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.

El semanario Riodoce reportó en marzo una disputa de sicarios en las que la división se hizo evidente: los hombres de Ismael el Mayo Zambada querían el territorio de la sindicatura de Tepuche, al norte de Culiacán, sin importar los deseos de la facción de los hijos de Joaquín Guzmán.

Desde entonces, ha sido una hostilidad tras otra y un reguero de muerte por todas las comunidades pertenecientes a dicha sindicatura. Un saldo de más de 20 muertos, enfrentamientos entre sicarios o con las propias autoridades.

Jornada sangrienta

En los últimos enfrentamientos, el Cártel de Sinaloa dejó 16 muertos en las comunidades de Bagrecitos y La Vainilla, cerca de la presa de  El Varejonal. Los cuerpos quedaron regados en carreteras, baldíos y patios de casas.

Entonces también se había levantado el “levantón” de dos personas, pero de ellos las autoridades no emitió ningún reporte.