La gente celebra que se «haga justicia» y se detenga a los robacarros, pero ¿por qué nadie cuestiona que vivamos en una tierra sin ley?

Elier Lizárraga

Culiacán, Sin.- El asesinato de cinco jóvenes quienes presuntamente se dedican al robo de vehículos ha sacudido a la sociedad culiacanenses, pero no por la ola de violencia que van dejando las muertes sino porque pareciera que es la única forma de justicia.

Para algunos, estos crímenes son la mera consecuencia de dedicarse a una actividad ilícita: el que mal anda, mal acaba. El que a hierro mata, a hierro muere. Es la única y verdadera justicia equilibrando la balanza.

Para otros, es un mensaje claro: si te dedicas a actividades delictivas que no le gusten a cierto grupo, vas a acabar mal.

Más allá de que el sentir social esté bien o mal en este asunto, nadie está haciendo las preguntas que de verdad importan. ¿La autoridad está rebasada por los grupos criminales y las instituciones de justicia están ahí nada más? ¿Por qué para e gobierno parece que no está pasando nada? Y más importante todavía, ¿Quién está detrás de estos crímenes para decidir quién vive y quien muere?

Sí, son cinco criminales de los que las autoridades ya no tendrán que ocuparse, pero ¿no se supone que es su trabajo impedir que crímenes tan atroces ocurran? También es su trabajo capturar a los responsables del robo de vehículos y pareciera que simplemente no es importa.

Ayer, Cristóbal Castañeda Cabanilla salió a presumir que habían detenido a dos personas y asegurado cinco vehículos con reporte de robo en un operativo. ¿Cinco? No, pues gracias. Un golpe a esas bandas que se dedican al robo de vehículos en Sinaloa.

Ante esta inutilidad, en redes sociales hay quienes han publicado Gobierno 0 – 5 Justicieros, como si de un marcador de goles se tratara. Y aunque la supuesta existencia de ese grupo de justicieros trae alegría al público, se está perdiendo la perspectiva de que también esos justicieros son criminales. Al final del día, el público prefiere a unos criminales sobre otros solo porque, por lo menos en apariencia, traen tranquilidad a la sociedad.

Pero el asesinato de presuntos ladrones de vehículos es la única actividad que conocen. ¿Y si también fueran violadores? ¿Qué tal que también se dedican a robar autos y lo único que hacen es eliminar a la competencia? ¿También eso les gusta?

Por un lado, tenemos a una autoridad inútil y por el otro a un probable grupo de criminales que se granjea la aprobación social porque hace que otros criminales escarmienten, cosa que la autoridad no puede hacer y se aprovechan del vacío de poder.

No, no es motivo para celebrar. No está bien que te dé gusto cómo aparece muerto un criminal solo porque te han enseñado que el robo de vehículos está mal, el homicidio es mucho peor.

No, tampoco debe darte gusto que unos justicieros hagan el trabajo de las autoridades, precisamente debes exigir a la autoridad y presionar para que la violencia se detenga.