Una guerra intestina se gesta en el Cártel de Sinaloa y Tepuche, el escenario, se ha convertido en un regero de muerte.

Redacción

Culiacán, Sin.- Un día de noviembre de 2019 ingresaron hombres armados a la comunidad de Agua Caliente, sindicatura de Tepuche, comandados por El Ruso, bajo las órdenes de Ismael el Mayo Zambada. En el mismo sitio se encontraba otro sicario conocido como el Nini, bajo las órdenes de los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, “Los Chapitos”. Nadie lo sabía entonces, pero el encuentro de esas dos fracciones en la zona, hasta entonces aliadas, sería el comienzo de una pequeña intestina en el Cártel de Sinaloa y la fractura definitiva de las facciones de el Mayo y “Los Chapitos”.

En el norte de Culiacán se cocinaba un conflicto que desembocaría en los hechos que han tenido lugar durante las últimas semanas en ese sector. Durante meses, se ha registrado una gran movilización de gente armada: unos días en la Loma de Rodriguera, otros más al norte. Algunas de esas veces pasaron como falsos reportes o simplemente generaban operativos que no arrojaban ningún resultado.

Desde el llamado jueves negro, cuando el gobierno federal liberó a Ovidio Guzmán luego de retenerlo unas horas en un operativo fallido, la fracción de los grupos ya empezaba. Primero porque Zambada García se negaría a participar en el operativo que montaron los sicarios tomando la capital sinaloense para lograr la liberación de Ovidio; segundo, porque se negaba a la liberación del hijo de el Chapo.

Ya entonces era evidente el desacuerdo entre ambos grupos, pero fue la incursión de El Ruso en la comunidad de Agua Caliente lo que terminó por generar un sisma dentro del Cártel de Sinaloa. Primero muertos en ambos bandos. Luego, para calmar la situación, “Los Chapitos” pidieron la cabeza de El Ruso, pero la solicitud les fue negada.

El semanario Riodoce recogió varias versiones en las que se cuenta cómo se dieron todos estos hechos desde noviembre de 2019. Hechos violentos que iniciaron con la ejecución de sicarios que seguían las órdenes de “Los Chapitos” y que terminó convirtiéndose en la guerra que es hoy.

Recuento

Desde el pasado 30 de mayo, varias comunidades de la sindicatura de Tepuche han sido el escenario de esta guerra. Y desde las últimas semanas de junio, ya sea sicarios de un bando enfrentándose a otros, sicarios enfrentándose contra fuerzas del estado, ha habido enfrentamientos un día sí y otro también.

La madrugada del pasado 17 de junio, sicarios se encontraron con una BOMU en la Loma de Rodriguera. Las fuerzas policiales regresaban de un operativo en Tepuche, mientras que los sicarios viajaban con rumbo al norte transportando los cuerpos de dos sujetos originarios de Badiraguato, cuna de El Chapo Guzmán.

Desde entonces hubo varios encuentros, pero ninguno como el de ayer, en el que 16 personas fueron asesinadas.

Cristóbal Castañeda Camarillo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública en Sinaloa, informó que los hechos ocurrieron en las comunidades de Bagrecitos y La Vainilla, cercana a la presa de El Varejonal.

Se trata de civiles muertos en el caso de Bagrecitos, de donde sus pobladores han tenido que huir, y de sicarios en la comunidad de La Vainilla. Como consecuencia, se desplegó un operativo con más de 300 agentes en la zona para buscar evidencias de los hechos y dar con los responsables.

¿Quién fue?

Si bien las versiones no son del todo claras, se habla de que sicarios han disparado contra civiles y los han obligado a salir de sus casas para quedarse con el territorio. Se han reportado casos en los que la gente “necia”, según algunos desplazados, se quedan en medio del escenario de esta guerra.

En medio del conflicto que inició en noviembre del año pasado, se encuentran los pobladores de las comunidades, inseguros y sin otra opción que la de dejar sus casas y huir en busca de refugio en otra parte. Es eso o la muerte.